Creencias: ¿Con qué personaje juegas tu vida?

Una de las definiciones que existe de la vida es que: Es la condición que distingue a los animales y plantas de la materia inorgánica; es la capacidad de crecimiento, reproducción, y realización de actividades funcionales; el cambio continuo que precede a la muerte. La parte que más me gusta de esta definición es el cambio continuo.

Si la vida es un constante cambio, nunca sabemos a ciencia cierta qué vendrá en el futuro y muchas veces nos cuesta entender porqué nos sucedieron ciertas cosas del pasado. Entre estarnos preguntando ¿por qué a mí? y querer planear el mejor escenario para lo que está por venir, todos miramos nuestro presente desde lo que me gusta llamar la arista de la vida en la que nos encontramos parados. La vida nos presenta constantemente dos caminos por recorrer y consciente o inconscientemente nos basamos en nuestras creencias, cultura, experiencia, heridas, sueños y el pedacito de locura que todos tenemos, para decidir hacia dónde caminar.

Tengo la creencia, de que todos estamos formados por un montón de creencias, las de nuestros padres, las que aprendimos de nuestros amantes, las que compartimos con los amigos y las que concluimos nosotros mismos. Para mí hay tres creencias importantes.

La primera es que el tiempo va de ida sin ticket de regreso. La vida avanza hacia un constante cambio y si no te levantas, te mueves y caminas, en realidad no te quedas quieto, sólo dejas que otros te lleven. Puedes decidir ser piloto o copiloto, pero no puedes decidir detenerte, porque el tiempo no lo hace.

La segunda es que en esta vida si no juegas el rol del personaje principal, juegas el rol de víctima; se que la palabra víctima tiene un peso muy fuerte y no quiero subestimar a aquellas personas que pasaron por una situación injusta sobre la que no tuvieron control. Sin embargo, creo que la frase: “no puedes controlar lo que te sucede, pero sí la manera en la que reaccionas ante ello” es muy cierta y es ahí donde elegimos qué rol tomar. 

Cuando decidimos levantarnos una sexta vez, después de cinco caídas; cuando decidimos perdonar a quien nos hizo daño sin necesidad de escuchar una disculpa de su parte, cuando vamos en contracorriente y hacemos oídos sordos a la crítica; estamos jugando con el rol de “leading lady” o “leading man”. También podemos repetirnos que la vida ha sido muy difícil y ya no levantarnos, podemos cambiar al asiento del copiloto y dejar que la vida avance mientras esperamos esas disculpas que tanto nos creemos merecer, podemos no intentar lo que nos gusta por temor a no ser suficientemente fuertes para soportar la crítica de los demás; podemos jugar a ser la víctima de las circunstancias.

El mismo juego de rol sucede en el día a día. En la manera en la que tratamos a los que nos caen bien y a los que no nos caen bien; o incluso si decidimos sonreír a los extraños que se cruzan en nuestro camino o ponerles mala cara. Por cierto, otra de mis creencias es que una sonrisa genuina cambia los ánimos de cualquiera.

Y la realidad es que es muy cómodo caer en el papel de víctima. Yo me decía que no tenía suficiente tiempo para hacer todo lo que quería y culpaba al trabajo de absorber toda mi energía. Si no había funcionado mi última relación me decía que era porque no me habían querido lo suficiente en lugar de reconocer que a mí me hacía falta quererme más e incluso no empezaba este blog con la justificación de que aún no estaba suficientemente preparada.

Y ojo que no se trata de ser positivo o productivo todo el tiempo, nadie debería tratar de vivir una vida perfecta porque es imposible e intentarlo es sumamente cansado. Debemos aprender a identificar qué batallas pelear y cuáles no, incluso cuando hablamos de las batallas con uno mismo. A veces decidimos levantarnos en cuanto suena la alarma y otros días decidimos posponerla unos minutos más; hay días en los que queremos comernos al mundo y otros en los que realmente necesitamos Netflix and chill o repetir nuestra película o serie favorita una vez más.

No hay buenas ni malas, sólo hay decisiones y la última creencia que voy a compartir el día de hoy es la siguiente: creo que el estado ideal para vivir la vida es estar en paz. Nos han hecho creer que estamos en búsqueda de la felicidad, pero la realidad es que no podemos estar felices todo el tiempo y vivir nuestros sentimientos es sano y necesario, así que a veces estaremos tristes. Si bien no creo que sea posible estar siempre felices, sí creo que siempre podremos buscar que nuestras acciones y motivos estén alineados y de esa manera estar en paz teniendo claros nuestros porqués.

Escribir me ayuda en esa búsqueda de paz, porque es la manera en la que expreso y dejo fluir mis sentimientos. Amo escribir. Lo hago en mi día a día, lo hago para ordenar mis pensamientos, para desahogarme, para aconsejar, para hacer cuentos e imaginar diferentes vidas y para expresar amor. Así que buscando ser el personaje principal de mi historia, trato de seguir estas creencias que resuenan conmigo.

Cuéntame ¿qué creencia es importante para ti? sé que me encantará leerla. 

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